lunes, 15 de febrero de 2016

EL DEPARTAMENTO DE ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA DEL INCAN: UNA GRAN FAMILIA EN LA LUCHA CONTRA EL CÁNCER DE NIÑOS Y ADOLESCENTES

EL DÍA DEL CÁNCER INFANTIL SE RECUERDA HOY EN TODO EL MUNDO. EL INSTITUTO NACIONAL DEL CÁNCER CELEBRA HOY LA INCANSABLE TAREA DE SU DEPARTAMENTO DE ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA EN LA LUCHA CONTRA ESTA ENFERMEDAD: UNA LUCHA QUE UNE ESTRECHAMENTE A UN EQUIPO DE PROFESIONALES DE SALUD ALTAMENTE ESPECIALIZADO CON LOS PACIENTES Y SUS PADRES.

En los últimos cinco años, el Departamento de Oncología Pediátrica del INCAN ha brindado su servicio a una población constituida predominantemente por adolescentes mayores de 10 años y menores de 20. “Dos terceras partes de nuestros pacientes están en este rango de edad y sólo una tercio son niños y niñas menores de diez”, cuenta el Doctor Luis Valdez, Jefe de esta dependencia.
El Departamento de Bioestadística del INCAN registra como servicios a niños y adolescentes 2.822 consultas, 318 internaciones para tratamiento de quimioterapia y otros servicios  y 61 cirugías en el 2015. 

FORMAS COMUNES DE CÁNCER PEDIÁTRICO
Dr. Luis Valdez, Jefe del Dpto. de Oncología Pediátrica
Las formas de cáncer más frecuentemente tratadas en el Departamento de Pediatría del INCAN son los tumores sólidos -de ovario en la mujer y de testículo en el varón- así como los linfomas, detalla el Doctor Valdez.
La predominancia de estas formas – explica el pediatra- está vinculada a la edad de los pacientes atendidos: adolescentes en su mayoría. “Con menor frecuencia vemos tumores de partes blandas que llamamos `sarcomas´ y tumores óseos, denominados ´sarcomas ostogénicos,” refiere.
Desde el 2011, este departamento tiene suspendida la recepción de pacientes con Leucemia por no contar con la cantidad de recursos humanos para guardias nocturnas necesaria para un tratamiento adecuado de esta forma de cáncer, señala el oncólogo.

PARTICULARIDADES DE LA ADOLESCENCIA
La experiencia del Departamento de Oncología Pediátrica de atender a una población de pacientes principalmente adolescentes revela: “es más frecuente el número de casos  de chicos y chicas con cáncer entre los 15 y 20 años que en los cinco primeros años de la adolescencia” explica el Dr. Valdez. Y suma: “Esto determina que los tipos de cáncer que tratamos más frecuentemente son los tumores de ovario en las mujeres y de testículo en el hombre y los linfomas, que tienen mejor pronóstico que otras formas de cáncer infantil. Esto nos da la posibilidad de que se puedan curar gran cantidad de nuestros pacientes”.
“La gran mayoría de los tumores de ovario y de testículo que hemos tratado se nos han curado. Tenemos buenos resultados. En lo que tenemos resultados no muy gratos es en los sarcomas, tanto de partes blandas como óseos. Pero eso ocurre en todo el mundo. Tienen una conducta muy agresiva,” apunta Valdez.

FORTALEZAS DEL DEPARTAMENTO DE PEDIATRÍA
Con treinta años trabajando en Oncología Pediátrica en Paraguay, el Dr. Valdez -de nacionalidad mexicana- ha conducido el proceso de desarrollo del Departamento de Oncología Pediátrica del INCAN. Este comenzó como un pequeño servicio en dos salas adjuntas al departamento de internación de adultos. Desde su experiencia, Valdez  identifica en la actualidad un conjunto de fortalezas adquiridas. “Hoy contamos con la infraestructura adecuada para tratar a niños y adolescentes con cáncer pues tenemos cuatro salas de aislamiento para la prevención o el combate de infecciones en pacientes inmuno-deprimidos por la quimioterapia; el banco de drogas oncológicas del hospital nos garantiza la disponibilidad de las drogas; disponemos del único acelerador lineal del sector público; tenemos un médico cirujano pediátrico con mucha experiencia que es apoyado por el equipo de cirugía de adultos; mediante el banco de sangre contamos con sangre y sus fracciones para responder a los eventos de sangrado; y nuestro staff cuenta con oncólogos pediátricos de diversas especialidades incluidos una infectóloga para el control de infecciones y expertos en de medicina del dolor y cuidados paliativos,” detalla.

ESTRUCTURA DEL SERVICIO
El Departamento de Pediatría del INCAN cuenta con un consultorio, cuatro salas de internación con dos pacientes cada una -ocupadas mayormente por pacientes en tratamiento de quimioterapia y pacientes en fase de estudio para el diagnóstico- y cuatro salas de aislamiento. Estas últimas están diseñadas para la prevención y el control de infecciones en pacientes con baja inmunidad; cuentan con doble puerta y el médico o enfermera al ingresar por la primera puerta, realiza un nuevo lavado de manos para luego acceder a la segunda puerta tras la cual está un sólo paciente con su familiar. Este espacio funciona también para el cuidado paliativo de pacientes en etapa terminal, describe el jefe del departamento.
Las habitaciones aisladas cuentan con oxigeno central, equipamiento de aspiración directas, bombas de medicación de infusión continua para goteo programado de medicamentos, poseen televisores, un baño y están climatizadas. “La mayoría de nuestros pacientes tiene el dispositivo de porta cat que se coloca por debajo de la piel y conecta a una vena profunda. Entonces en vez de estar canalizando las manitas de los pacientes, se pasa toda la medicación a través de esos dispositivos,” describe.
El Departamento de Oncología Pediátrica es un servicio  con alta rotatividad de pacientes, define Valdez: “Tenemos una ocupación de casi el ochenta por ciento de camas  pero continuamente los pacientes entran y salen, es todo muy dinámico”.

LA QUIMIOTERAPIA DE NIÑOS Y ADOLESCENTES
“Los programas de quimioterapia de niños y adolescentes, a diferencia de los de adultos son de tres a cinco días, dependiendo del paciente. Por lo general lo internamos los lunes y martes para que, a más tardar, el sábado los estemos dando de alta,” explica el Valdez.
El  consultorio está adosado al área de internación. Funciona los lunes, martes y miércoles para consultas de indicaciones para quimioterapia y los viernes para consultas pre-quirúrgicas. También se habilita para la atención de pacientes no internados que presenten eventuales infecciones o complicaciones durante el tratamiento.  

PROTOCOLO
Cada cinco años, el Departamento de Oncología Pediátrica del Instituto establece un protocolo médico aplicable a las distintas formas tipos y estadíos de cáncer de niños y adolescentes. “Todos los colegas tratamos con el mismo esquema a todos los pacientes con una determinada patología” explica Valdez.  El protocolo tiene directrices con indicaciones de tratamiento, nombre de los medicamentos,  dosis y frecuencia  entre otros elementos.
 “Elaboramos este protocolo a partir de los mejores resultados comprobados en nuestro hospital y en la comunidad médica y científica internacional,” refiere Valdez. “Este fin de año cerraremos cinco años de aplicación del  protocolo actual y vamos a analizar y medir nuestros resultados. Y si son buenos,  no tenemos motivo para cambiar. Si no lo son en determinadas formas de de cáncer, buscaremos cómo mejorar,”   afirma el jefe de departamento.

DETECCIÓN TEMPRANA
La detección temprana del cáncer en niños y adolescentes está fuertemente determinada por la calidad de la atención pediátrica, indica Valdez.
“En los niños no es como en los adultos. Desafortunadamente no hay estudios, screenings rutinarios que nos puedan ayudar a una detección temprana  como ocurre por ejemplo con la mamografía anual, que permite descubrir a tiempo un cáncer de mamas.
“La detección temprana de las distintas formas de cáncer infantil depende sobre todo de los médicos pediatras.  Tengo 30 años trabajando en Paraguay. Antes de los años noventa  todos los pacientes llegaban en estadíos avanzadísimos de cáncer.  Pero se empezaron a realizar muchos congresos médicos a nivel pediátrico y a difundir más el conocimiento de la cancerología pediátrica. Hoy esto cambió totalmente. Un ejemplo es que con una enfermedad que se llama Linfoma de Hodgkin antes  todos los pacientes que veíamos estaban en estadío tres y cuatro de avance del cáncer. A partir del año 2000 la mayoría son estadío  1 y 2.     El pediatra ahora ya descarta que sea un ganglio de infección. Y gracias a  eso  nos refieren los pacientes mucho más temprano que en el pasado.”
“La detección temprana  tiene mucha importancia para el éxito en el tratamiento de los tumores sólidos porque  en la medida  que esa enfermedad se detecte cuando está localizada se puede curar,” subraya el pediatra.
“En los niños la detección temprana no funciona como en los adultos. Desafortunadamente no hay estudios, screenings como ocurre por ejemplo con la mamografía anual, que nos permite detectar a tiempo un cáncer de mamas. En la detección temprana del cáncer pediátrico el rol fundamental lo tiene el pediatra de los servicios de salud”.

ROL DE LA FUNDACIÓN “SAN PEREGRINO”
La Fundación San Peregrino tiene una importante historia de apoyo al desarrollo del Departamento de Oncología Pediátrica. Por años ha obtenido recursos para la quimioterapia de niños y adolescentes, pero tras la instauración de la gratuidad en los servicios de salud pública y la creación del Banco de Drogas Oncológicas en el INCAN el apoyo de la entidad reside en reunir los fondos para los análisis anatomo-patológicos por inmunohistoquímica que precisan algunos pacientes para un diagnóstico de alta precisión, cuenta el Dr. Valdez.

UN AULA PARA LOS CHICOS
Prof. Villalba
Los pacientes del Departamento de Oncología Pediátrica asisten a un aula hospitalaria creada por convenio entre el Ministerio de Educación y Cultura y el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.
Vicente Villalba, profesor encargado del Aula explica: “ Manejamos tres componentes: el acompañamiento pedagógico al niño, la contención y ayuda  a los familiares,  y el trabajo inter-institucional con entes que ayudan a un bienestar del chico. Esta aula nos demanda conocer  bien al niño en su parte médica, pedagógica y humana”.
Cuando de acompañar la escolarización del chico se trata “Establecemos una relación con la escuela de origen para ver en qué etapa de sus estudios y mandamos el diagnóstico médico informando sobre la salud del alumno. En el caso de los chicos que pueden seguir asistiendo a la escuela convencional le informamos hasta qué punto pueden hacer las actividades escolares como gimnasia y otras” describe el Profesor.
Si bien lograr que el chico no pierda el año lectivo es un objetivo importante del aula, lo es también dar un espacio de entretenimiento: “Nuestro lema es “Educar para la vida”; esto significa aprovechar los momentos que pueda tener el chico en un ambiente agradable,  disfrutando así de su vida a pesar de la crisis de salud que atraviesa”. En torno a la escuela también padres e hijos realizan manualidades que ponen a la venta para ayudar a la familia en los gastos propios de la enfermedad, relata el docente.